La crianza, nuestra visión general

Este artículo está pensado fundamentalmente para la gente que está comenzando a criar o pensando en hacerlo en un futuro, con más motivaciones que la puramente económica.

Con él pretendemos dar nuestra visión general de la crianza, después de cinco años de dedicarnos muy seriamente a esto.
No pretendemos establecer ningún dogma, ni imponer a nadie nuestra forma de hacer las cosas, ni siquiera pretendemos estar en posesión de la verdad absoluta. Más bien proponer un texto de partida para la reflexión y el debate, y por si alguna de las cosas que contamos o pensamos puede ser útil a alguien.

El motivo de escribirlo ha sido la ausencia casi total de referencias de este tipo, tanto en todas las webs dedicadas al gato como en los libros en castellano. La gente que empieza no tiene nada; a nosotros nos hubiese gustado leer algo así en nuestros principios.

El texto hay que leerlo con cierto tono de humor...¡sonrían, por favor!.


¿QUÉ ES CRIAR?

Aparte de lo obvio, ya sabéis, el macho, la hembra.... Para nosotros, criar es participar activamente en la conservación de una raza, mejorándola a ser posible.

Como todas las definiciones, esta es increíblemente ambigua, y su lectura tal como está no ayuda en nada a la gente que esté empezando y que pueda leer esto, ¿verdad?. Así que ahora la vamos a ir desmenuzando.

Empecemos por la "conservación de una raza" o, alternativamente, ¿para qué sirven los pedigríes?. El pedigrí es algo así como un certificado de autenticidad o un DNI del gato. Si se trata de asegurarnos de la permanencia de una raza, entonces está claro porqué es tan importante que un gato tenga su pedigrí.

Dicho más sencillamente: si uno quiere criar Persas porque le encantan los Persas, evidentemente tendrá que estar seguro de que los gatos con los que empieza son Persas.

Pero es mucho más que eso: en nuestros días, lo que no está inscrito en alguna parte, sencillamente no existe, y cuando algo no existe oficialmente, es más fácil que sea objeto de abusos y excesos. Seguro que al lector le están viniendo a la mente ejemplos externos al mundo felino de lo que queremos decir.

Y por mucho que algunas personas puedan pensar que ellos saben a quien venden los gatos, a no ser que los vendan todos esterilizados, pueden estar generando una cadena infinita de gatos no registrados y sus descendientes pueden acabar en el escaparate de una tienda, o peor, engrosando la lista de gatos abandonados en la calle.

Alguno habrá que argumente que tampoco podemos saber que harán las personas a las que les vendemos un gato con pedigrí, y es verdad. Pero nosotros sólo podemos responsabilizarnos de los gatos que vendemos, no de los que venden los demás.

Por último, los pedigríes nos permiten conocer los antepasados de nuestro gato, lo cual tiene relación con el segundo aspecto de la definición del que pasamos a hablar, la "mejora de la raza", ya que las características de nuestros gatos son heredadas de padres, abuelos etc...nos permiten estudiar las líneas de nuestros gatos, con el fin de mejorarlas o prever posibles defectos.

En cierta manera, criar es jugar a ser Dios, puesto que reemplazamos el libre albedrío de los animales, siguiendo nuestras directrices. Por tanto, deberíamos intentar hacer esto lo más responsablemente posible.

LA BELLEZA ESTA EN EL INTERIOR.

Ese es el primer principio que debería regirnos. Criar gatos sanos y de buen carácter debería ser nuestra primera meta como criadores. La crianza puede tener efectos muy positivos sobre la evolución de una raza, cuando, por poner un ejemplo, la usamos para seleccionar los ejemplares más sanos de una raza e ir eliminando enfermedades genéticas de sus líneas.

Sin embargo, es peligroso irse a los extremos: tampoco se trata de esterilizar a mansalva a cualquier gato que tosa dos veces, porque por ese camino empobreceremos la riqueza genética de la raza.

En este punto, es imprescindible tener una visión de conjunto no solo de la raza que criamos, sino de las leyes biológicas que rigen el mundo natural. Se trata de ir limando los defectos poco a poco, pero sin forzarlas excesivamente.

Usemos la crianza para hacer a nuestros gatos más sanos y más felices, pues. Y partiendo de esta base inexcusable, podemos pasar a preocuparnos del aspecto exterior del gato.


EL ESTÁNDAR Y LAS EXPOSICIONES.

Una vez alguien dijo que las exposiciones felinas eran concursos de belleza, pero no es del todo cierto, porque: ¿es qué nadie más que nosotros ha visto ganar un BIS a un gato horroroso?. Las exposiciones son, o deberían ser, concursos de estándar.

Para los profanos, el estándar de una raza es una descripción de lo que debería ser el gato ideal de esa raza. Puesto que criamos para conservar una raza, es lógico que se premie a aquellos criadores cuyos gatos se acerquen a ese ideal.

(Si, ya sabemos que en este punto los criadores experimentados tendrían mucho que decir, pero quizás en un próximo artículo, ¿de acuerdo?).

Por desgracia, en las exposiciones sólo se juzga el aspecto exterior de un gato. Poca gente estará en desacuerdo, si decimos que lo ideal sería que se juzgara también el interior del gato, es decir, asegurarnos que un gato que gana es además un gato sano. Pero es obvio que no hay tiempo ni medios y que es una utopía pensar que algún día, para subir a un BIS no solo haya que tener el mejor estándar, sino estar "sano como una manzana", sobre todo porque probablemente tampoco nos pondríamos de acuerdo en el concepto de "sano".

Así, aún a pesar de que se revisan algunas cosas (sordera en los gatos blancos, orquitis en los machos...), lo cierto es que los aspectos relacionados con la salud del gato se dejan en manos del expositor, y en última instancia, del criador del gato.

Así que, en este aspecto, y mientras que para ser juez en una expo no se pida como requisito tener visión de rayos X en los ojos, la pelota está en el tejado del criador/expositor, para bien o para mal.

Somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de intentar, en la medida de nuestras posibilidades, que el aspecto exterior esplendoroso de nuestros gatos recién bañados, exquisitamente peinados y perfumados de talco, corresponda con un interior igual de sano y maravilloso.

CONCLUSIONES

La belleza exterior de un gato, su ajuste perfecto al estándar, es muy deseable, pero siempre debería quedar en segundo plano frente a su salud.

De cómo conseguir esto se podrían escribir libros y es un tema en el que aquí no pretendemos profundizar, porque en la salud de un gato intervienen muchos factores, desde la herencia genética de sus padres (cuya elección no debería basarse solo, como es costumbre hasta ahora, en el aspecto exterior de estos), hasta una crianza de calidad que incluya aspectos como una correcta alimentación o una adecuada socialización.

No obstante, está claro que los gatos son seres vivos y por tanto muchas veces enferman y mueren por muy bien que lo hayamos hecho con ellos. Nadie está libre de que le pase de forma fortuita. Muchas enfermedades no se detectan hasta que el gato tiene ya una considerable edad o muere. Lo que distingue a un criador consciente , no es tener más o menos gatos enfermos, sino su reacción al hecho en si.

Así, por ejemplo, si la enfermedad diagnosticada del gato puede tener un origen genético y transmisible por herencia, un comportamiento deseable sería retirar el gato inmediatamente de la cría y avisar a aquellas personas que estén criando con alguno de sus descendientes, para que estén prevenidos y tomen las decisiones que les parezcan más oportunas.

Como creo que ya habréis notado, nosotros tampoco somos amigos de los extremos. La exterminación de una línea entera por un problema puntual en uno de sus miembros tampoco es una buena solución. Sencillamente, se trata de, en primer lugar, informarnos de qué probabilidades hay de que lo haya transmitido a su descendencia y de la gravedad de la enfermedad, pues hay muchas probabilidades de que sus hijos no tengan nada malo y tampoco se trata de hacer una caza de brujas de cualquier pariente del pobre gato enfermo.

Ante la duda, se pueda adoptar un plan de "limpieza de líneas", basado en tener una camada del gato, quedarnos un ejemplar (destinando a sus hermanos a la compañía más rigurosa) y observar su evolución, haciéndole las pruebas oportunas si las hubiera. o esperando un tiempo prudencial para ver si manifiesta signos de enfermedad. Con un poco de suerte, el hijo no llevará la enfermedad del padre y habremos conservado la genética de nuestro gato a través del hijo. Y si no, vuelta a empezar.

En general, la aplicación de criterios científicos objetivos y del sentido común debería primar sobre el miedo, la ignorancia y el ocultismo que tanto mal ha hecho en el pasado a la cría del gato.

Señores, deberíamos todos proponernos "abrir las ventanas".

Sería muy saludable basarnos menos en "viejas historias de ogros" y más en la ciencia, deberíamos compartir experiencias para aprender y enriquecernos mutuamente. Y no estaría de más leer unas cuantas cosas e informarnos mejor, o, si no tenemos tiempo o no sabemos inglés, ¿qué tal preguntarle a alguien que ya haya leído el dichoso libro?.

Cada vez más, los criadores europeos están por la labor de contar también lo malo, no solo las bondades, de su hacer en esto y aplicar más los avances científicos. Nos parece el camino adecuado, y por eso, no queremos dejar de aplaudir desde aquí a los poquísimos criadores españoles que han seguido, tímidamente, ese camino. Y aportar nuestro pequeño granito de arena con este artículo :-)

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